Recursos para familias que atraviesan enfermedad crónica o discapacidad en la infancia.
Cuando un niño vive con una condición de salud crónica, discapacidad o crisis neurológicas, toda la familia se ve atravesada. No solo el niño que recibe los cuidados médicos, sino también sus padres, madres y hermanos. Por eso es tan importante hablar de salud mental familiar, duelo, estrés parental y resiliencia.
- El duelo en los hermanos
Los hermanos de niños con necesidades especiales suelen experimentar lo que en psicología se llama duelo ambiguo:
no perdieron a su hermano, pero perdieron la vida que imaginaban compartir con él.
Esto puede manifestarse como:
tristeza
enojo
culpa
celos
retraimiento o conductas desafiantes
Nada de eso significa falta de amor. Es una respuesta emocional natural a una realidad compleja.
Hablar de lo que pasa, nombrar las pérdidas y validar lo que sienten es una de las formas más poderosas de protección emocional. - El estrés y el agotamiento de los padres
Criar en contexto de enfermedad o discapacidad genera estrés crónico, también llamado burnout parental.
Este incluye:
agotamiento físico
hipervigilancia
culpa constante
sensación de no ser suficiente
pérdida de identidad personal
No es falta de fortaleza: es una respuesta del sistema nervioso a una sobrecarga sostenida.
Buscar apoyo, bajar expectativas irreales y permitirse no poder con todo es parte del cuidado. - Ajustar expectativas no es rendirse
Aceptar que la vida no será como se imaginaba no significa renunciar a la esperanza.
Significa redefinirla.
En psicología hablamos de adaptación resiliente:
la capacidad de encontrar sentido, vínculos y proyectos posibles dentro de una realidad distinta.
No es resignación.
Es una forma profunda de amor. - La palabra como sostén
Poner en palabras lo que se vive —ya sea en terapia, en familia o escribiendo— es una herramienta de regulación emocional.
Nombrar el dolor no lo empeora: lo ordena.
Y cuando una familia puede hablar de lo que duele, también puede volver a soñar.
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